domingo, 12 de agosto de 2007

Alicia Weingarten, compositora, pianista y amiga.

RITOS MÁGICOS

Con la sencillez de una piadosa creyente
cruza la sala y se dirige hasta el siglo XVIII.
Sus pequeñas manos, que van y vienen por el teclado,
ya no son las suyas. Entramos en un palacio de Viena
de puertas-espejos con marcos dorados a la hoja. La melodía
reflejada en los cristales es más rápida que la lluvia.
Los candelabros no quieren soltar humo ni lágrimas
y los personajes de los cuadros
abren tímidamente sus cuadernos personales. Ritos mágicos
se realizan en un fragante jardín de jazmines y magnolias,
donde una eternidad
en musgo verde envuelve un sepulcro de piedra.
Las paredes están tapizadas de damasco. El artesonado
de los techos es un trabajo que sigue el ritmo de las notas.
Un gobelino de Escipión el africano
nos muestra la formación de un ejército antes del combate.
Ancestros y blasones en vitrales. Nuestras miradas
suben y bajan por escaleras de mármol,
por delicadas figuras de ébano y marfil
y terminan en viejos relojes de bronce que se han dormido.
De pronto, todo el verdor del follaje de la tarde
se apaga y deja caer el agua de una fuente.
Cuando abrimos los ojos preguntamos
qué hemos escuchado.
-Era Domenico Scarlatti-
nos dice Alicia Weingarten cerrando el piano.

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